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#Luis Saslavsky
gatutor · a year ago
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María Félix-Vittorio Gassman “La corona negra” 1951, de Luis Saslavsky.
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micho85 · 10 months ago
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La Corona Negra - María Félix 1951 dirigida por Luis Saslavsky
La couronne noire - Maria Felix 1951
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La belle et la bête (Jean Cocteau, 1946)
Small Town Girl (László Kardos, 1953)
La corona negra (Luis Saslavsky, 1950)
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ohyeahpop · 2 years ago
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Maria Felix in a scene from the film 'La Corona Negra' directed by Luis Saslavsky and produced by Suevia Films. Original Publication: Picture Post - 5475 - Venice Draws The Stars - pub. 1951
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tvln · 2 years ago
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ce corps tant désiré (fr, saslavsky 59)
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jeanpascalmattei · 3 years ago
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https://plus.google.com/u/0/106170379069349876855/posts/G1cSRGxzBH7
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miretrotv · 2 years ago
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Filmoteca: Semana de Pampa Film FILMOTECA vuelve a dedicar su programación al cine argentino clásico y una vez más lo hace a través no de un director, un género, una estrella o una temática, sino a un estudio: los legendarios estudios PAMPA FILM. Fundada en 1936 por Olegario Ferrando, un empresario cuyos antecedentes venían del negocio de la lana y no de la industria cinematográfica, PAMPA FILM estuvo activa como productora hasta el año 1945. En ese lapso se produjeron 27 films de largometraje, algunos de gran renombre como El Cura Gaucho, Chingolo o Prisioneros de la Tierra. Basándose en el modelo de estudios norteamericano, PAMPA FILM contrataba actores para trabajar en forma permanente y con exclusividad, una práctica que en el medio local no se acostumbraba. Trabajaron para la productora los realizadores Luis Saslavsky, Lucas Demare, Mario Soffici, Enrique de Rosas, Alberto de Zavalia, Adelqui Migliar, Benito Perojo, Leopoldo Torres Rios, Enrique Sarceni y Pierre Chenal, y estrellas como Luis Sandrini, José Gola, Enrique Muiño, Ángel Magaña, Elisa Christian Galvé, Francisco Petrone, Amelia Bence, Homero Carpena, Azucena Maizani, Mirtha Legrand o Juan Carlos Thorry. Programación: Lunes 2 de septiembre: “NACE UN AMOR” (1938) de LUIS SASLAVSKY. Con José Gola, Laura Hernández, Roberto Fugazot, María Santos, Augusto Codecá. Martes 3 de septiembre: “EL CURA GAUCHO” (1941) de LUCAS DEMARE. Con Enrique Muiño, René Mugica, Aída Alberti, Graciliano Batista, José Casamayor, Homero Cárpena. Miércoles 4 de septiembre: “YO QUIERO MORIR CONTIGO” (1941) de MARIO SOFICCI. Con Ángel Magaña, Elisa Christian Galvé, José Olarra. Jueves 5 de septiembre: “CHINGOLO” (1940) de LUCAS DEMARE. Con Rosa Catá, Homero Cárpena, Cirilo Etulain, Carlos Fioriti, Haydeé Larroca. Vienes 6 de septiembre: “HERMANOS” (1939) de ENRIQUE DE ROSAS. Con José Gola, Francisco Petrone y Santiago Arrieta. https://ift.tt/2ZExtXA
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gatutor · a year ago
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María Félix “La corona negra” 1951, de Luis Saslavsky.
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micho85 · 10 months ago
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La Corona Negra - María Félix 1951 dirigida por Luis Saslavsky y protagonizada por María Félix.
La couronne noire - María Félix 1951
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La corona negra (Luis Saslavsky, 1950)
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Tita Merello, una diva con una vida intensa, llena de dolor, pero sin remordimientos
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Tita Merello, una figura diferente
Podemos imaginarlo así: es de noche y ella permanece despierta en su estrecha cama. "Los viejos dormimos poco", declaró más de una vez. Tiene 98 y los siente con una interesante mezcla de altivez y resignación. Alrededor, no hay ruido. O sólo el habitual que suele oírse en los hospitales a esa hora. Sintiéndose la única que no duerme, recuerda. Se aferra a su memoria como se aferró con garra a la vida. Recrea los capítulos de su historia, llena de sinsabores, pero también con muchas alegrías. Recuerda.
Nació el 11 de octubre de 1904. Hija de un cochero de mateos y de una planchadora. Su padre, Santiago Merello, la registró como Laura Ana . Su madre, Ana Ganelli, sumaría su nombre a esa partida de nacimiento recién cuatro años después. Seguramente, sonría en su cama al recordar que alguna vez dijo haber nacido en "un tiempo que los franceses llamaron Belle Époque y que entre nosotros podríamos decir del ragú permanente". Pero, enseguida, otro recuerdo la hará ensombrecer su rostro. La prematura muerte de su padre, cuando ella tenía 4 años, la dejó junto a su madre en la completa pobreza. La única solución que había para que la niña siguiera comiendo, era ponerla en un orfanato.
Entonces, conoció por vez primera en su vida el horror: "La gente que toqué en mi infancia me ha dejado cicatrices imborrables". Podemos pensar que ella haya culpado a su madre de aquella decisión, pero que después comprendió que era la única acción posible. ¿Qué podía hacer una chiquilla de 23 años sola con una nena de 4? ¿Cómo podía saber que aquello iba a dejar para siempre marcas en la pequeña?
El fin de la infancia
"La infancia del pobre siempre es más corta que la del rico". Lo repitió muchas veces y seguramente habrá vuelto a pensarlo esa noche. La suya terminó exactamente a los 10 años. La atacó la misma enfermedad que había matado a su padre y, para salvarla, su madre decidió enviarla a casa de unos parientes en el campo.
En ese campo, dejó de ser una niña. Tenía que trabajar para vivir. Se levantaba al alba, encendía el fuego, pisaba la mazamorra, arrancaba cardos y hacía la comida.
Una vez, se lo contó así a su amigo Víctor Sueiro: "Yo era una nenita y ya sabía lo que era estar sola en serio, conviviendo con los peones, en ese campo de Magdalena donde empecé a ser mujer". ¿Se habrá entendido lo que quiso decir con estas palabras?
Quizá, después de esto, vuelva a recordar el vestido celeste. "Un día, me regalaron un vestido celeste y me vine a Buenos Aires". Tenía 12 años y regresó a vivir con su mamá, en la calle Corrientes.
Probablemente, tampoco de esta época quiera tener memoria, pero se aferra a esos recuerdos rabiosos porque esa rabia es ella. ¿No fue su voz la que dijo "cuando yo era muy jovencita, quienes me tendieron una mano cuando lo necesité fueron las muchachas que algunos llaman de vida fácil. No me acuerdo que me haya tirado un cacho de pan los que viajaban en grandes autos y vivían en palacetes"? Fue por aquella bronca por la que empezó a ser fuerte. Todos los saben, no tuvo pudor en admitir que hizo la calle. "Al que no le guste, que mire para otro lado", piensa una vez más.
Laura Ana se convierte en Tita
Tenía 18 años. Sus piernas la ayudaron, y también quizá sus orígenes, que llevaba marcados en su decir. ¿Qué si no puede haber interesado al empresario Roberto Cayol cuando se la llevó para el Maipo? Pronto, comenzaron a llamarla "Tita Merello, la vedette rea"? ¿Qué cantaba en esa época? "Tango amargo", claro, y luego "Pedime lo que querés" , "El barrio de las latas" y "Leguisamo solo". A estas alturas, seguro, Tita se sonría en su habitación. ¡Cómo los hacía reír!, pensará.
La formación
Cómo no imaginar que esa mujer que espera el alba en una habitación de la Fundación Favaloro, piense en esa voluntad de superarse que la empujó siempre. "Si fuera verdad que la inteligencia se desarrolla mejor cuando encuentra resistencia, yo tendría que ser la mujer más inteligente, fui resistida y resistente", dijo alguna vez. A los veintipico, ya tenía un lugar, pero a ella no le alcanzaba. Y para eso tenía que aprender a leer. Un periodista de LA NACION, Eduardo Borrás, le dio una mano, pero el resto fueron días de tozudez y diccionario.
Con el canto, no fue igual, sentía que si se "pulía" perdería eso que le gustaba a la gente. Lo de ella era una manera de decir. Fueron esos tangos reos y zumbones que grabó a fines de los veinte: "Te acordás reo", "Tata ievame p'al centro", "Te has comprado un automóvil", los que la llevaron a su primera película.
Podemos, ahora, imaginar que Tita piense menos en el hecho de haber estado en el primer largometraje sonoro de la Argentina que en el haber conocido durante ese rodaje al amor de su vida.
El amor
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Tita Merello y un amor que la marcó para siempre
Probablemente, buscará en el cuarto la foto en la que está con Luis. En el dorso, hay dos anotaciones con su letra, de diferentes épocas. Se pondrá los anteojos y leerá: "Otros tiempos ¿se gasta el amor? ¿Por qué?".
Cómo no pensar, entonces, en una lágrima rodando por su mejilla por ese amor con el que pasó los mejores años de su vida. Qué importa si en el exilio o con una buena racha. Aquellos diez años fueron los mejores.
Nunca volvió a estar tan plena. "Me enamoré una sola vez, a trescientos kilómetros por hora. Yo quise tremendamente, pero tuve que dar un paso atrás...". Recordará el momento de la separación, el dolor de ver, a quien ya sólo llamará Sandrini, irse con una mujer más joven.
La actriz
Tal vez, el rostro de Tita quede ensombrecido durante un tiempo, pero también podemos pensar que esa fortaleza que la acompañó siempre la vuelva a rescatar del dolor. Que recuerde que también en esos tiempos empezó a crecer como actriz, cumplió aquella profecía que le hiciera en 1934 al periodista Héctor Bates: "Voy a ser la gran actriz de Buenos Aires. No sé cuándo; pero lo seré, y no crea que esto es una insolencia ni una pretensión. No sé si esto será cuando tenga 45 años, lo seré, estoy convencida". Y lo fue. Ella, la bajita, la fea (aunque los demás le dijeran lo contrario), a pura bronca y esfuerzo les tapó la boca a todos. Ya desde La fuga, en 1937, cuando Luis Saslavsky le dio la oportunidad de hacer algo más que esos papelitos tontos, pero después, sobre todo, con Lucas Demare, su gran director, con quien hizo sus mejores películas: Los isleros, Guacho, Mercado de Abasto, La Madre María. La sonrisa será seguramente irónica. Como lo dijo una vez: "¿Sabe en qué consiste mi insolencia? En mi fealdad. A lo que he llegado, fue por mí misma. Las mujeres bonitas nunca tienen la seguridad de haber llegado por sí mismas". Tal vez se equivoque, ya que muchos la vieron de otra manera -bajita, morocha, de bellas piernas, labios gruesos y sensuales, y un gesto de mirada insinuante y provocadora-, pero en el resultado final seguro tendrá razón. Ella fue lo que fue siempre, segura de sí misma.
¿Sabe en qué consiste mi insolencia? En mi fealdad. A lo que he llegado, fue por mí misma. Las mujeres bonitas nunca tienen la seguridad de haber llegado por sí mismas
Podemos imaginar que estas alturas, la luz de la madrugada ya empezará a entrar por la habitación y es probable que esa mujer, ya mayor, que es una roca, piense en el día que comienza, en quiénes las visitarán entre esos pocos que ella deja llegar hasta su cuarto (Mercedes Carreras, Ben Molar, Soledad Silveyra, Julio Márbiz, Eduardo Dosisto). O, tal vez, recuerde a los muertos que la dejaron un poco más sola: su hermano Pascual, su gran amigo Tito Lecture, su perrito Corbata, Osvaldito Pacheco. "No hay que olvidarse de los que fueron", pensará. Y dudará luego: ¿la recordarán? "Que no me olviden", repetirá una vez más como dijo tantas veces últimamente. Y también: "Gracias". "Si hubiera una palabra más grande que gracias, también la usaría". Fue una vida intensa, llena de dolor, pero no se arrepiente de nada. Lo único que importa es haber tenido una conducta en la vida. Tita Merello falleció a las 12.40 del martes 24 de diciembre de 2002. Tenía 98 años. Por su pedido, fue velada en la iglesia de San Pedro Telmo, donde había sido bautizada. La acompañó el regimiento de Patricios y en sus exequias se tocó su tango favorito "Hotel Victoria": "Hotel Victoria, vos que supiste/ lo que he llorado en mi soledad,/ verás mañana, cuando te olviden,/ que sólo el tango te recordará".
Aún no fue olvidada.
¿Te hiciste el Papanicolau? Tita podría haberse jactado de vencer a la muerte muchas veces. En1936, por ejemplo, cuando tenía 32 años, sufrió una afección renal de la que salió sin necesidad de que la operaran. La Virgen del Carmen, diría ella, la ayudó. Después, en1951, tuvo un accidente de auto. Viajaba con el actor Tito Alonso y el coche volcó. A pura fortaleza, Tita se recuperó en una clínica de Merlo. Pero ningún triunfo fue mayor que el de 1980. Una prueba de Papanicolau detectó que tenía cáncer. La internaron el en el Hospital de Clínicas, fue operada y luego, con radioterapia, salió totalmente de peligro. Podría haber sido sólo un triunfo más sobre la muerte, pero la Merello entendió que ese estudio que había salvado su vida, descubriendo el cáncer a tiempo, podía salvar otras. Desde entonces, cada vez que podía, se dirigía a su público, diciendo: "Mujer, muchacha, ¿te hiciste el Papanicolau?". Muchas escucharon esta recomendación y gracias a eso siguieron viviendo. Ésa fue la mayor victoria que Tita tuvo sobre la muerte, porque la derrotó muchas veces.
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argentolook · 4 years ago
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Tita Merello
His film debut was in the first Argentinean sound film, Tango !, next to Libertad Lamarque. After realizing a series of films throughout the decade of 1930, was consecrated like dramatic actress in the fuga (1937), directed by Luis Saslavsky. In partnership with Luis Sandrini, he partially abandoned his career to support the actor and in the mid-1940s both settled in Mexico, where Merello filmed Five Faces of Woman, for which he won the Ariel Award for Best Supporting Actress. On his return, he starred Don Juan Tenorio (1949) and Filomena Marturano (1950), who was later represented in theater. The apogee of his career occurred in the years of 1950, when he led films like Los isleros (1951), Guacho (1954) and Mercado de abasto (1955). In addition, it had prominent roles in Arrabalera (1950), To dress saints and Love never dies (both of 1955).
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basalocastillo · a year ago
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#fernandolamas nació el 9 de enero de 1916. #actoresargentinos Fernando Álvaro Lamas y de Santos​ fue un actor y director argentino que desarrolló su carrera en Estados Unidos. Es padre del actor estadounidense Lorenzo Lamas. Su buena forma física y su rostro agraciado le abrieron las puertas del mundo del cine. En 1942 ya era una estrella en el ambiente cinematográfico argentino. Durante esta época triunfó en el cine de su país natal gracias a títulos como Navidad De Los Pobres(1947) de Manuel Romero, Evasión (1947) de Ignacio Domínguez Riera o Historia De Una Mala Mujer (1948), película dirigida por Luis Saslavsky. En 1951 firma un contrato de exclusividad con la compañía Metro-Goldwyn-Mayer y se traslada a #hollywood para actuar en roles de "Latin Lover". Su origen hispano le permitió convertirse en un auténtico "latin lover" del cine norteamericano la Metro Goldwyn Mayer, que le adjudica diversos papeles de galán. Debutó en los teatros de Broadway en 1957, con la obra Happy Hunting; fue nominado al #premiotony  pero fue derrotado por Rex Harrison en su papel en My Fair Lady, que luego Harrison repetiría en el cine. En 1969 tuvo un papel en 100 Rifles, filme protagonizado por Burt Reynolds y Raquel Welch, pero en esa década y en la siguiente su labor actoral se centró en la televisión, con papeles breves en famosas series como Los ángeles de Charlie y Vacaciones en el mar. (en Getafe, Madrid) https://www.instagram.com/p/B7J4gcPCor1/?igshid=1f9itcztxn1dp
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tunotaenlamancha · 4 years ago
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A 40 años los pibes están más vivos que nunca
De acuerdo a los registros de la CONADEP, el 21% de las víctimas del Terrorismo de Estado eran estudiantes, 250 de ellos fueron desaparecidos que tenían entre 13 y 18 años al momento del secuestro. Esta nota repasa los acontecimientos de la Noche de los Lápices y pone en valor la militancia política de la juventud.
- A 40 años los pibes están más vivos que nunca – ...un disparo en la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados en el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía cualquiera son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la realidad... Paco Urondo
Ese fin de semana de septiembre del 77, Jorge (16) se había quedado, como otras noches, hasta las dos de la mañana grabando música. Sintonizaba radio Del Plata, IMAGINATE FLECHA JUVENTUD. Desde el viejo equipo de radio la cálida e inconfundible voz del Beto Badia sonaba: “Buenas noches, Imagínate…”
Con un micrófono apoyado al parlante “bajaba” raros y nuevos temas que proponía el conductor junto a la Mancuso, su compañera locutora. Esos temas musicales que quedarían por mucho tiempo guardados en un grabador SONY de cinta abierta, era la música que llevaría al festival que por el día de la primavera organizaban los estudiantes del 4° y 5° año del San Francisco Solano. Esa primavera no llegó nunca.
Alejandro (17), más tranquilo que hace un año atrás, no olvidaba al “Bocón” ni a tantos compañeros caídos y perseguidos por su militancia en la U.E.S. Ahora había empezado a participar en un grupo católico de adolescentes que dirigía el padre Pedro, un sacerdote Jesuita de Moreno. Con él planificaban viajar, seguramente a fin de año, por toda Latinoamérica llevando sus acciones solidarias a los pueblos más necesitados. En eso andaba.
Por septiembre u octubre de 1976, empezó la cacería (¿o quizás antes?). Había decidido que no podía seguir en casa, que se tenía que ir. Muchos años después supimos del intento de secuestro. El valor de sus compañeros de militancia y la decidida intervención de un comerciante de la zona, dueño de una inmobiliaria, lo evitaron. Lo iban a chupar, pero los dos patotas de civil del Falcon, no contaban con la respuesta de sus compañeros. Algunos de ellos, luego, tomaron la misma decisión que Alejandro. Mabel, delegada del curso de Ale, no volvió a Buenos Aires hasta enero o febrero del año siguiente y tuvo que rendir materias libres para empezar en marzo el 5° año.
Alejandro comenzó así a deambular por las casas de un tío, en lo de algún compañero, a veces dormía en el Sarmiento y durante muchas semanas en la casa donde trabajaba nuestra abuela. Este departamento, ubicado en Callao y Av. Libertador pertenecía a un conocido director de cine de los años 40 y 50, se había convertido en su refugio pasajero. También un ámbito de charlas y debates, con quien fuera el dueño, el cineasta Luis Saslavsky, un refinado intelectual, nacido en Rosario y educado en París. Perteneciente a una clase social que Ale naturalmente aborrecía, pero dotado de un desapego material y sentido solidario que proponía, a veces en forma irónica y mordaz una visión crítica del mundo aristocrático al que pertenecía.
De acuerdo a los registros de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), el 21% de las víctimas del Terrorismo de Estado eran estudiantes, 250 de ellos fueron desaparecidos que tenían entre 13 y 18 años al momento del secuestro.
Durante los gobiernos de Onganía y Lanusse, los jóvenes se organizaban junto a los grupos de resistencia a la Dictadura. Perón Vuelve era lema y esperanza, para muchos de esa generación de pibes que los gobernaban los ideales de una Patria Socialista y las ganas de mandar todo al carajo de una vez, de no soportar más las terribles desigualdades que se vivía a diario. Nadie podía quedar a un lado, todos tomaban partido. 
La Federación Juvenil comunista, grupos peronistas, sectores secundarios de la Juventud Radical, agrupaciones de izquierda y una gran masa de estudiantes independientes jugaron un rol político destacado durante esos años. El 20 de abril de 1973, en el Sindicato del Calzado nacía la Unión de Estudiantes Secundarios, agrupación de base del peronismo revolucionario. Poco tenía que ver con la U.E.S. creada por Juan Domingo Perón en 1953 bajo el amparo de su gobierno.
Roña Berkman, Barbeta Slemnson, Caretti, Liliana Fernández, Mario Moldaván, estudiantes secundarios del Carlos Pellegrini y del Nacional Avellaneda fueron la primera conducción de la refundación.
Juan Alejandro Fernández, comenzó a militar en la U.E.S. a los 13 años, ni bien empezó a cursar el primer año de la secundaria en el Instituto San Francisco Solano. Propiciaban la creación de un centro de estudiantes. En lo mismo andaba el “Bocón”, Gabriel Lázaro Gutiérrez, compañero de militancia de Ale, cursaba en el Manuel Belgrano, también de Ituzaingó, pero un año mayor. Jorge Luis Fernández, habrá comenzado su militancia, quizá un año después. Éramos cuatro hermanos, los cuatro cursábamos en el mismo colegio. Jorge y Alejandro también militaban en el barrio donde vivíamos, Los Cardales, en Villa Ángela y Villa Udaondo. Barrios obreros que recién se loteaban y empezaban a poblarse. Faltaba todo y el estado no llegaba hasta esos parajes. En esos años la militancia eran los caminos de baldozones fabricados a mano los fines de semana, era la iluminación de las calles, desde colgarse de los cables que llevaban la luz a Parque Leloir hasta colocar los postes que llevaban el tendido al barrio cuadra por cuadra, eran los refugios para esperar en condiciones más o menos dignas al colectivo 8 que nos llevaba al colegio del fondo durante la primaria, el Lourdes, o a la estación de Castelar del ferrocarril Sarmiento, era el mantenimiento de las pocas escuelas públicas que había en la zona. Era creer que el esfuerzo colectivo y solidario podía concretar un mundo más igualitario y con más justicia social.
Aquí en el barrio la militancia de la U.E.S. se hacía presente en el trabajo de alfabetización junto con otros grupos militantes del socialismo y el peronismo revolucionario. Allí militaban junto a Adriana y Zoraida Martín, a Marcelo “Chelo” Moglie, a Sonia Von Schmeling, la negrita, estudiantes secundarios del Lourdes. También militaban junto a Enrique Ricardo “Pluma” Ramírez y a Polenta, Ricardo Pérez.
Con la muerte de Perón, julio de 1974, todo se ponía más fulero. Los sectores más reaccionarios de la derecha peronista iniciaron una verdadera cacería sobre la izquierda revolucionaria. Unos meses después en 1975 los centros de estudiantes fueron prohibidos en todo el ámbito de la República y la clandestinidad era prácticamente un hecho.
Una vez instaurada la Dictadura de Videla el Ministerio de Educación distribuyó en todos los establecimientos un folleto que llevaba el nombre de “Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestros enemigos”. Allí se podía leer “…el accionar subversivo se desarrolla tratando de lograr en el estudiantado una personalidad hostil a la sociedad, a las autoridades y a todos los principios e instituciones fundamentales que las apoyan: valores espirituales, religiosos, morales, políticos, fuerzas Armadas, organizaciones de la vida económica, familia, etc…” Desde el retorcido y criminal cerebro de las autoridades de la época se advertía a la sociedad educativa sobre destino que les tocaba a aquellos que se opusieran al régimen, que intenten encubrir a los opositores o que no delaten las actividades de estos marxistas subversivos y a ellos mismos. El lunes 19 de septiembre de 1977 a las 23 hs, un grupo de tareas rodea la casa e ingresa donde descansábamos para llevarse a Alejandro. El mismo grupo va a la casa de Chelo para chuparlo y luego a la casa de la Negrita, ella ya no estaba en Udaondo. Cuando vuelven a la media hora se llevan a Jorge. Todos partieron rumbo a la Brigada de San Justo.
Adriana caería días después. La Negrita, Sonia Von Schmeling para el 28 de septiembre, cerca de la casa donde se habían mudado en Olivos. Luego Pluma y Polenta. Todos compartieron sus últimos días en la Brigada y Adriana fue la única sobreviviente, para contarlo, para testimoniar una y otra vez hasta que la Justicia Sea. 
Pero la Justicia es una masa informe que en cada tiempo, el poder real o el poder político o una combinación más o menos equilibrada de esta, sujeta entre sus manos y amolda de acuerdo a sus intereses o reales convicciones. A partir de la decisión de derogar las leyes de punto final y obediencia debida, el presidente Néstor Kirchner inició el período de mayor impulso de los Juicios a los genocidas. A partir de 2010 la causa de los delitos de Lesa Humanidad cometidos en la Brigada de Investigaciones de San Justo se incorporó al tratamiento seguido al resto de las dependencias de la Policía bonaerense que pertenecían al denominado Circuito Camps.
La causa que se sigue en el Juzgado Criminal y Correccional Federal de La Plata N°3, tiene 26 imputados, la mayor parte de ellos comisarios, subcomisarios y guardias de la Brigada que operaban en el período que va desde 1976 a 1978. Las víctimas que padecieron el calvario en esa verdadera madriguera son 81 compañeros de los cuales 27 se encuentran desaparecidos. Mientras se siguen acumulando pruebas para una segunda etapa. 
Pero el poder ha cambiado de manos y la báscula de la Dama hoy se inclina hacia el lado del poder real. Los jueces hoy al ritmo de la política negacionista del gobierno conservador, disponen prisiones domiciliarias a los imputados sólo por haber cumplido los 70 años, les otorga el beneficio del 2 x 1, como si se tratase de delitos comunes y dejan caer las preventivas. Hoy ante la inminencia del juicio oral, tres de los veintiséis imputados ya están muertos, trece de ellos tienen prisión domiciliaria y a seis se les otorgó la libertad. Mientras los querellantes y abogados trabajamos denodadamente para que el juicio se haga, seguimos recurriendo a otras instancias las libertades otorgadas impidiendo que queden firmes.
A 40 años de esa oscura noche, de esa no primavera, de esa noche de los lápices zona oeste, como si no fuera una continuidad el ensañamiento con los jóvenes de aquella época, en La Plata, en el oeste, en el norte y en el sur, los jóvenes fueron el objetivo (el 69% de las víctimas del terrorismo de estado tendrían entre 16 y 30 años) hoy como todos los septiembres el recuerdo se torna homenaje para despertar la memoria. 
Hoy a 40 años vemos que los jóvenes secundarios siguen siendo protagonistas de su tiempo, de su realidad y no la ven pasar, la realidad se transforma con la militancia y ellos están en las calles, en las tomas de escuelas, los objetivos son los mismos, pero algo hemos aprendido y hoy estamos a lado de ellos y no los dejamos solos. 
En la época más oscura de terror, donde el silencio y el miedo paralizaban a casi toda la población que decidió no mirar, no escuchar, no decir, hubo pequeños grandes actos de resistencia, de valor y siento la obligación moral de destacarlo.
Hoy 40 años después, estamos frente a una realidad que se quiere parecer a los días previos a la Dictadura. La sociedad hoy cuenta con el antídoto para frenar estos desbordes autoritarios, la desaparición forzada de Santiago Maldonado es un hecho que no podemos permitir naturalizar, si no queremos volver atrás, sino queremos la noche, si queremos despertar antes que la sombra caiga, nuevamente… sobre nosotros. Gabriel Fernández.
Referencias: Dirección de Derechos Humanos Municipio de Morón PIBES Memoria de la militancia – Hernán López Echagüe
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miretrotv · 2 years ago
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Filmoteca: Semana de Estudios Baires FILMOTECA vuelve a dedicar su programación al cine argentino clásico y esta vez lo hace a través no de un director, un género, una estrella o una temática, sino a un estudio: los legendarios ESTUDIOS BAIRES. Los ESTUDIOS BAIRES fueron fundados a fines de la década del 30 como iniciativa de Eduardo Bedoya, subdirector y administrador del diario Crítica, quien, en sociedad con el célebre Natalio Botana, propietario del periódico, creó la empresa Baires Films S.R.L. como una suerte de división cinematográfica del emporio periodístico. Los estudios se asentaron en Don Torcuato y allí se produjeron films dirigidos en buena parte por un joven Daniel Tinayre, por el norteamericano John Reindhardt o el prestigioso Luis Saslavsky y protagonizados por grandes figuras del cine argentino de la época como Luis Arata, Enrique Santos Discépolo, Mecha Ortiz, Jorge Rigaud, Pedro López Lagar, Pedro Quartucci, Berta Singerman, María Duval, Alita Román, Ernesto Vilches, Tita Merello, Olinda Bozán, Pedro Maratea, Malisa Zinio y Tilda Thamar. En 1943, tras la muerte de Natalio Botana, los estudios debieron cerrar sus puertas, en parte también por la crisis del celuloide. En 1949 fueron reabiertos como estudio al servicio, en ese entonces, de Artistas Argentinos Asociados. Durante su breve existencia como productora cinematográfica se produjo un puñado de films que entraron a la historia del cine nacional y que FILMOTECA rescata para cinéfilos nostálgicos y para las nuevas generaciones de espectadores. Programación: Lunes 15 de julio: “MATEO” (1937) de DANIEL TINAYRE, con Luis Arata, Enrique Santos Discépolo, José Gola, Alita Román, Oscar Casanovas, Paquita Vehil. Sobre la obra de Armando Discépolo. Martes 16 de julio: “ULTIMO REFUGIO” (1941) de JOHN REINHARDT, con Mecha Ortiz, Jorge Rigaud, Pedro López Lagar, Irma Córdoba, Ernesto Vilches, George Rigaud, Mecha Ortiz, Sebastián Chiola. Miércoles 17 de julio: “LA HORA DE LAS SORPRESAS” (1941) de DANIEL TINAYRE, con Pedro Quartucci, Rosita Moreno, Esteban Serrador, Marcos Caplán, Héctor Calcaño, Héctor Méndez, Lydia Lamaison. Jueves 18 de julio: “VIDAS MARCADAS” (1942) de DANIEL TINAYRE, con George Rigaud, Mecha Ortiz, Sebastián Chiola, Roberto Fugazot, Héctor Méndez. Vienes 19 de julio: “CENIZA AL VIENTO” (1942) de LUIS SASLAVSKY, con Berta Singerman, Pedro López Lagar, María Duval, José Squinquel, Alita Román, Santiago Arrieta, Luis Arata, Ernesto Vilches, Nicolás Fregues, Tita Merello, Olinda Bozán, Alberto Terrones, Pedro Maratea, Malisa Zini, Tilda Thamar. https://ift.tt/2YUL0GX
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revistalamancha · 4 years ago
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A 40 años los pibes están más vivos que nunca
De acuerdo a los registros de la CONADEP, el 21% de las víctimas del Terrorismo de Estado eran estudiantes. Esta nota repasa los acontecimientos de la Noche de los Lápices y pone en valor la militancia transformadora de la juventud. 
...un disparo en la noche, en la frente de estos hermanos, de estos hijos, aquellos gritos irreales de dolor real de los torturados en el ángelus eterno y siniestro en una brigada de policía cualquiera son parte de la memoria, no suponen necesariamente el presente, pero pertenecen a la realidad...
Paco Urondo
Ese fin de semana de septiembre del 77, Jorge (16) se había quedado, como otras noches, hasta las dos de la mañana grabando música. Sintonizaba radio Del Plata, IMAGINATE FLECHA JUVENTUD. Desde el viejo equipo de radio la cálida e inconfundible voz del Beto Badia sonaba: “Buenas noches, Imagínate…”
Con un micrófono apoyado al parlante “bajaba” raros y nuevos temas que proponía el conductor junto a la Mancuso, su compañera locutora. Esos temas musicales que quedarían por mucho tiempo guardados en un grabador SONY de cinta abierta, era la música que llevaría al festival que por el día de la primavera organizaban los estudiantes del 4° y 5° año del San Francisco Solano. Esa primavera no llegó nunca.
Alejandro (17), más tranquilo que hace un año atrás, no olvidaba al “Bocón” ni a tantos compañeros caídos y perseguidos por su militancia en la U.E.S. Ahora había empezado a participar en un grupo católico de adolescentes que dirigía el padre Pedro, un sacerdote Jesuita de Moreno. Con él planificaban viajar, seguramente a fin de año, por toda Latinoamérica llevando sus acciones solidarias a los pueblos más necesitados. En eso andaba.
Por septiembre u octubre de 1976, empezó la cacería (¿o quizás antes?). Había decidido que no podía seguir en casa, que se tenía que ir. Muchos años después supimos del intento de secuestro. El valor de sus compañeros de militancia y la decidida intervención de un comerciante de la zona, dueño de una inmobiliaria, lo evitaron. Lo iban a chupar, pero los dos patotas de civil del Falcon, no contaban con la respuesta de sus compañeros. Algunos de ellos, luego, tomaron la misma decisión que Alejandro. Mabel, delegada del curso de Ale, no volvió a Buenos Aires hasta enero o febrero del año siguiente y tuvo que rendir materias libres para empezar en marzo el 5° año.
Alejandro comenzó así a deambular por las casas de un tío, en lo de algún compañero, a veces dormía en el Sarmiento y durante muchas semanas en la casa donde trabajaba nuestra abuela. Este departamento, ubicado en Callao y Av. Libertador pertenecía a un conocido director de cine de los años 40 y 50, se había convertido en su refugio pasajero. También un ámbito de charlas y debates, con quien fuera el dueño, el cineasta Luis Saslavsky, un refinado intelectual, nacido en Rosario y educado en París. Perteneciente a una clase social que Ale naturalmente aborrecía, pero dotado de un desapego material y sentido solidario que proponía, a veces en forma irónica y mordaz una visión crítica del mundo aristocrático al que pertenecía.
De acuerdo a los registros de la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (CONADEP), el 21% de las víctimas del Terrorismo de Estado eran estudiantes, 250 de ellos fueron desaparecidos que tenían entre 13 y 18 años al momento del secuestro.
Durante los gobiernos de Onganía y Lanusse, los jóvenes se organizaban junto a los grupos de resistencia a la Dictadura. Perón Vuelve era lema y esperanza, para muchos de esa generación de pibes que los gobernaban los ideales de una Patria Socialista y las ganas de mandar todo al carajo de una vez, de no soportar más las terribles desigualdades que se vivía a diario. Nadie podía quedar a un lado, todos tomaban partido.
La Federación Juvenil comunista, grupos peronistas, sectores secundarios de la Juventud Radical, agrupaciones de izquierda y una gran masa de estudiantes independientes jugaron un rol político destacado durante esos años.
El 20 de abril de 1973, en el Sindicato del Calzado nacía la Unión de Estudiantes Secundarios, agrupación de base del peronismo revolucionario. Poco tenía que ver con la U.E.S. creada por Juan Domingo Perón en 1953 bajo el amparo de su gobierno.
Roña Berkman, Barbeta Slemnson, Caretti, Liliana Fernández, Mario Moldaván, estudiantes secundarios del Carlos Pellegrini y del Nacional Avellaneda fueron la primera conducción de la refundación.
Juan Alejandro Fernández, comenzó a militar en la U.E.S. a los 13 años, ni bien empezó a cursar el primer año de la secundaria en el Instituto San Francisco Solano. Propiciaban la creación de un centro de estudiantes. En lo mismo andaba el “Bocón”, Gabriel Lázaro Gutiérrez, compañero de militancia de Ale, cursaba en el Manuel Belgrano, también de Ituzaingó, pero un año mayor.
Jorge Luis Fernández, habrá comenzado su militancia, quizá un año después. Éramos cuatro hermanos, los cuatro cursábamos en el mismo colegio.
Jorge y Alejandro también militaban en el barrio donde vivíamos, Los Cardales, en Villa Ángela y Villa Udaondo. Barrios obreros que recién se loteaban y empezaban a poblarse. Faltaba todo y el estado no llegaba hasta esos parajes. En esos años la militancia eran los caminos de baldozones fabricados a mano los fines de semana, era la iluminación de las calles, desde colgarse de los cables que llevaban la luz a Parque Leloir hasta colocar los postes que llevaban el tendido al barrio cuadra por cuadra, eran los refugios para esperar en condiciones más o menos dignas al colectivo 8 que nos llevaba al colegio del fondo durante la primaria, el Lourdes, o a la estación de Castelar del ferrocarril Sarmiento, era el mantenimiento de las pocas escuelas públicas que había en la zona. Era creer que el esfuerzo colectivo y solidario podía concretar un mundo más igualitario y con más justicia social.
Aquí en el barrio la militancia de la U.E.S. se hacía presente en el trabajo de alfabetización junto con otros grupos militantes del socialismo y el peronismo revolucionario. Allí militaban junto a Adriana y Zoraida Martín, a Marcelo “Chelo” Moglie, a Sonia Von Schmeling, la negrita, estudiantes secundarios del Lourdes. También militaban junto a Enrique Ricardo “Pluma” Ramírez y a Polenta, Ricardo Pérez.
Con la muerte de Perón, julio de 1974, todo se ponía más fulero. Los sectores más reaccionarios de la derecha peronista iniciaron una verdadera cacería sobre la izquierda revolucionaria. Unos meses después en 1975 los centros de estudiantes fueron prohibidos en todo el ámbito de la República y la clandestinidad era prácticamente un hecho.
Una vez instaurada la Dictadura de Videla el Ministerio de Educación distribuyó en todos los establecimientos un folleto que llevaba el nombre de “Subversión en el ámbito educativo. Conozcamos a nuestros enemigos”. Allí se podía leer “…el accionar subversivo se desarrolla tratando de lograr en el estudiantado una personalidad hostil a la sociedad, a las autoridades y a todos los principios e instituciones fundamentales que las apoyan: valores espirituales, religiosos, morales, políticos, fuerzas Armadas, organizaciones de la vida económica, familia, etc…” Desde el retorcido y criminal cerebro de las autoridades de la época se advertía a la sociedad educativa sobre destino que les tocaba a aquellos que se opusieran al régimen, que intenten encubrir a los opositores o que no delaten las actividades de estos marxistas subversivos y a ellos mismos.
El lunes 19 de septiembre de 1977 a las 23 hs, un grupo de tareas rodea la casa e ingresa donde descansábamos para llevarse a Alejandro. El mismo grupo va a la casa de Chelo para chuparlo y luego a la casa de la Negrita, ella ya no estaba en Udaondo. Cuando vuelven a la media hora se llevan a Jorge. Todos partieron rumbo a la Brigada de San Justo.
Adriana caería días después. La Negrita, Sonia Von Schmeling para el 28 de septiembre, cerca de la casa donde se habían mudado en Olivos. Luego Pluma y Polenta. Todos compartieron sus últimos días en la Brigada y Adriana fue la única sobreviviente, para contarlo, para testimoniar una y otra vez hasta que la Justicia Sea.
Pero la Justicia es una masa informe que en cada tiempo, el poder real o el poder político o una combinación más o menos equilibrada de esta, sujeta entre sus manos y amolda de acuerdo a sus intereses o reales convicciones. A partir de la decisión de derogar las leyes de punto final y obediencia debida, el presidente Néstor Kirchner inició el período de mayor impulso de los Juicios a los genocidas. A partir de 2010 la causa de los delitos de Lesa Humanidad cometidos en la Brigada de Investigaciones de San Justo se incorporó al tratamiento seguido al resto de las dependencias de la Policía bonaerense que pertenecían al denominado Circuito Camps.
La causa que se sigue en el Juzgado Criminal y Correccional Federal de La Plata N°3, tiene 26 imputados, la mayor parte de ellos comisarios, subcomisarios y guardias de la Brigada que operaban en el período que va desde 1976 a 1978. Las víctimas que padecieron el calvario en esa verdadera madriguera son 81 compañeros de los cuales 27 se encuentran desaparecidos. Mientras se siguen acumulando pruebas para una segunda etapa.
Pero el poder ha cambiado de manos y la báscula de la Dama hoy se inclina hacia el lado del poder real. Los jueces hoy al ritmo de la política negacionista del gobierno conservador, disponen prisiones domiciliarias a los imputados sólo por haber cumplido los 70 años, les otorga el beneficio del 2 x 1, como si se tratase de delitos comunes y dejan caer las preventivas. Hoy ante la inminencia del juicio oral, tres de los veintiséis imputados ya están muertos, trece de ellos tienen prisión domiciliaria y a seis se les otorgó la libertad. Mientras los querellantes y abogados trabajamos denodadamente para que el juicio se haga, seguimos recurriendo a otras instancias las libertades otorgadas impidiendo que queden firmes.
A 40 años de esa oscura noche, de esa no primavera, de esa noche de los lápices zona oeste, como si no fuera una continuidad el ensañamiento con los jóvenes de aquella época, en La Plata, en el oeste, en el norte y en el sur, los jóvenes fueron el objetivo (el 69% de las víctimas del terrorismo de estado tendrían entre 16 y 30 años) hoy como todos los septiembres el recuerdo se torna homenaje para despertar la memoria.
Hoy a 40 años vemos que los jóvenes secundarios siguen siendo protagonistas de su tiempo, de su realidad y no la ven pasar, la realidad se transforma con la militancia y ellos están en las calles, en las tomas de escuelas, los objetivos son los mismos, pero algo hemos aprendido y hoy estamos a lado de ellos y no los dejamos solos.
En la época más oscura de terror, donde el silencio y el miedo paralizaban a casi toda la población que decidió no mirar, no escuchar, no decir, hubo pequeños grandes actos de resistencia, de valor y siento la obligación moral de destacarlo.
Hoy 40 años después, estamos frente a una realidad que se quiere parecer a los días previos a la Dictadura. La sociedad hoy cuenta con el antídoto para frenar estos desbordes autoritarios, la desaparición forzada de Santiago Maldonado es un hecho que no podemos permitir naturalizar, si no queremos volver atrás, sino queremos la noche, si queremos despertar antes que la sombra caiga, nuevamente… sobre nosotros.
Gabriel Fernández.
 Referencias:
Dirección de Derechos Humanos Municipio de Morón
PIBES Memoria de la militancia – Hernán López Echagüe
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